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domingo, 20 de mayo de 2018

Memoria de un carretero

Imagen: Cruz Catalina. El Norte de Castilla
No se llaman estas líneas ‘Memoria de un carretero’ porque sean la semblanza de un carretero, al menos no sólo por eso, ni siquiera principalmente por eso. Se llaman así porque de entre las muchas virtudes de mi abuelo —como todo el mundo tuvo defectos y nada más lejos de mi intención que caer en esa costumbre tan odiosa de santificar a los que mueren por el mero hecho de morirse—, yo me quedo con su memoria.

Mi abuelo se ha ido a los noventa y nueve años, lo que equivale a decir que vivió un siglo. Es cierto que en estos días mucha gente ha recordado lo cerca que se ha quedado de la centena, como si eso añadiera tragedia a la pérdida en sí, lo cual me recuerda aquella anécdota que una vez escuché al periodista y escritor Juan Tallón acerca de la madre de Jorge Luis Borges, quien falleció también a los noventa y nueve. Cuentan que durante el funeral, una mujer lamentó ante su hijo la no consecución del siglo, a lo que el célebre autor argentino respondió: “No sabía, señora, que fuera tan devota de los números decimales”. Cierto o no, concluiremos, si me lo permiten, que mi abuelo vivió un siglo.

Una vida tan dilatada te convierte en fedatario de muchos epígrafes del libro de Historia. Mi abuelo nació el año en que medio mundo se moría de gripe y el otro medio tenía la desfachatez de llamarle gripe española como si no tuviéramos ya los españoles bastantes cargos de los que defendernos en los tribunales de lo acontecido, conoció dos dictaduras y la más violenta de nuestras recurrentes guerras civiles, una Transición que ahora queremos devaluar cual festival de Eurovisión y un cambio de moneda por el que su pensión dejó de apellidarse en pesetas y pasó a hacerlo en euros. Sufrió frío y hambre destinado con la tropa en Asturias, donde robar una cabra a un pobre pastor era el pecado venial que evitaba la inanición de los soldados y donde ser espabilado con las letras le valió un puesto cerca de burócratas castrenses y lejos de las balas. No fue ése su único destino en una contienda a la que lo llamaron a unirse allá por el 38 con un sucesivo servicio militar en la postguerra. Padre de cuatro hijos y abuelo de ocho nietos, vivió lo bastante para conocer dos biznietos, uno de los cuales, por cierto, lleva su mismo nombre y sus mismos apellidos. Antes de disfrutar de esa estirpe y conocer a su gran compañera, mi abuela Águeda, hubo Alejandro Martín González de saborear las hieles de la viudedad apenas un año después de casarse por primera vez, ello tras haber perdido a un hermano que murió bien joven y un padre que dejó este mundo cuando él comenzaba a saberse adulto. Sin continuar en la escuela más allá de los trece años, tuvo tiempo de acumular una vasta cultura que lo acompañaría hasta el final de sus días.

Y entre tanto, hizo carros, muchos carros, de madera primero, metálicos y con rueda de goma después. Tirados por animales, al principio, empujados por tractores, más tarde, adaptados a los nuevos camiones, también, y ya puestos a trabajar el hierro, por qué no meterse con rejas o estufas, como bien recogería en una entrevista mi amigo Carlos Arranz Santos. Tan ligado estuvo a su taller de la calle Maragatos, el cual regentaba con su hermano Máximo bajo el nombre de Hijos de Benito Martín, que anexo a él debía velarse su cuerpo, antes de su funeral en la misma iglesia a la que lo acompañaba los domingos precedentes a mi primera comunión, cuando aún no me había alejado de esos ambientes.

Es lo que tiene vivir un siglo, que da para mucho, pero de nada sirve si, presa del paso del tiempo, la memoria se diluye entre el envejecer de la carne. Ahí apareció la memoria del carretero, la que lo siguió hasta el final, la que le permitía, en el ocaso de su vida, recordar los lemas de unos y otros durante la segunda república o repetir fragmentos de obras de Blasco Ibáñez que un día leyó en su libro de clase. Días antes de morir, fruto de ese hambre de conocimiento y ese disco duro privilegiado, y consciente asimismo de que el viaje iba llegando a destino, logró centrar su voz cansada para recitar las coplas de Jorge Manrique, a quien yo ahora recurro para decir que aunque la vida murió, nos dejó harto consuelo su memoria.

Es la mejor herencia que jamás me hubiera podido legar, su memoria, quizá no hasta el extremo de la suya, quizá no tan duradera por culpa de la facilidad de consulta que ofrecen las nuevas tecnologías, pero es mi motivo de orgullo, eso y un cabello que aguanta en su sitio durante una centuria.

Austero como buen castellano, no le faltaba su punto de terco orgullo, el que no le dejó resignarse a la silla de ruedas a pesar de arrastrar ya tantas décadas en su maltrecha cadera, obligándose a tirar de andador cada vez que tenía ocasión y ayuda de alguien. El paso del tiempo le mermó primero la vista, luego el andar y el oído. En sus últimos días se le atascaba a ratos el habla, pero no su primordial memoria.

Amigo de beber su vino en porrón y no en copa, supo cuidar de una esposa condenada a una máquina de oxígeno, la cual sacaba fuerzas a pesar de ello para preparar los macarrones con tomate a los que me convidaban siendo niño. Ojalá entonces hubiera sabido valorar y agradecer más esos momentos, tanto como ahora, cuando ya son, junto con el juego de arquitectura con el que me entretenía cada domingo en su casa, pasto de la manida memoria y alimento de la nostalgia. 

Sirvan estas líneas de postrer ósculo para quien mecánicamente me recibía con un: “da un beso a abuelo”, la frase que quizá más he recordado este fin de semana, esperando oírsela una última vez, así como con el título de aquella película argentina de Richard Harlan que repetía a quien quisiera escucharlo cuando lo visitaba en compañía de mi güera chula: “De México llegó el amor”.

De México llegó, pero sólo para sumarse al que desde hacía treinta años me profesaba, y desde hace noventa y nueve a todos los que lo rodearon, mi abuelo, Alejando ‘el carretero’.

Descanse en paz.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Castilla y León, puerta de la Historia


    La antología 'Castilla y León, puerta de la Historia', publicada por el sello madrileño M.A.R. Editor, reúne los relatos de 33 autores bajo el nexo de la historia castellanoleonesa.


    En ella figuran nombres como Gustavo Martín Garzo, Leopoldo Alas 'Clarín', Pedro Antonio de Alarcón, Gustavo Adolfo Bécquer, José Zorrilla, Federico García Lorca, Miguel de Unamuno o Francisco Umbral.


    Entre las firmas femeninas están Olga Mínguez Pastor, Margarita Wanceulen, Ángela Hernández Benito, Aina Rotger, Mónica Prádanos, Maica Bermejo Miranda, María Luisa de León, Sandra de Arriba Cantero y Mari Carmen Diago Egaña.    


   Completan el elenco de escritores Juan Martín Salamanca, Asier Aparicio, David Acebes, Pedro Amorós, Atilano Sevillano, Álvaro Díaz Escobedo, Fernando Alonso Barahona, Javier Casado Alonso, José Antonio Martín Viñas, Luis Liquete, Julio Eguaras, Jorge David Alonso Curiel, Manuel Martínez González, Manuel Cortés Blanco, Luis Torrecilla y el propio editor de la obra, Miguel Ángel de Rus.

domingo, 21 de enero de 2018

Edgar Borges presenta 'La niña del Salto'

El autor venezolano Edgar Borges (Caracas, 1966) visita Valladolid para presentar su nueva novela, 'La niña del salto', el primerao de una gira de actos que lo llevarán por diversos lugares de la geografía nacional. La cita tendrá lugar a las 19.30 horas en la Casa del Libro (calle Claudio Mollano, 4) e incluirá un diálogo entre el escritor sudamericano y el periodista Juan Martín Salamanca.

'La niña del salto', publicada por Ediciones Carena, relata la historia de Antonia, una mujer que quiere "dar un salto hacia un lugar donde ha dejado sus sueños", mientras que su hija "en lugar de caminar, salta". Historias hiladas y frases "poderosas" entretejen la obra, donde un personaje inolvidable se debate "entre sus fantasías y la rutina de un pueblo condenado al fastidio". 


Dos fechas trágicas, un romance inusual y abundante misterio son algunos de los elementos que Edgar Borges propone como fichas de ajedrez para componer una novela "extraña, sugerente y cargada de tensiones". Se trata de una suerte de "poema épico" que se desarrolla en la localidad asturiana de Santa Eulalia de Cabranes, aunque podría ser "uno de los tantos universos que pueden coexistir en la cabeza de un ser humano".

La actriz Mamen Camacho es la imagen de portada del libro, captada por el fotógrafo Roberto Carril Bustamante y bajo el diseño de Rocío Morilla.

Edgar Borges reside en España desde 2007. Es autor de novelas y libros de apuntes como '¿Quién mató a mi madre?', 'La contemplación', 'Crónicas de bar', 'El hombre no mediático que leía a Peter Handke', 'La ciclista de las soluciones imaginarias' y 'El olvido de Bruno'. Parte de su obra ha sido traducida al italiano, inglés, francés y portugués.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Cómo descargar 65 pies


65 pies, la novela de la Volvo Ocean Race:

"La etapa uno de la Volvo Ocean Race había comenzado bajo un cielo sucio, entre soleado y turbio, de octubre. Sesenta y tres hombres y doce mujeres tenían por delante seis mil quinientas millas en línea ortodrómica hasta Ciudad del Cabo, donde acabaría la primera etapa. Por desgracia, no todos llegarían vivos a Sudáfrica".

65 pies es una novela policíaca publicada exclusivamente en formato digital y desarrollada técnicamente por Ink It

Enlaces de descarga:




domingo, 19 de noviembre de 2017

Zorrilla en nuestras voces




Cuatro autores debatiremos este miércoles, 22 de noviembre, en Valladolid acerca de la influencia de José Zorrilla en nuestra obra, una actividad que se celebrará en la Biblioteca de Castilla y León dentro de las actividades organizadas con motivo del bicentenario del nacimiento del autor del Tenorio. 

La cita arrancará a las 20.00 horas y en ella se pretende mostrar la vigencia de José Zorrilla en el siglo XXI a través de nuestras voces: David Acebes Sampedro, Jorge David Alonso Curiel, Juan Martín Salamanca y Atilano Sevillano.

La mesa redonda en la que participaremos irá seguida de un coloquio en el que también podrá participar el público asistente. En la iniciativa tendrá también su espacio la lectura, para lo que se escogerán algunos textos de José Zorrilla y de los autores invitados. 

Algunos de los temas a tratar en el debate serán, amén de la mencionada vigencia del poeta vallisoletano dos siglos después de su nacimiento, la salud del mito de Don Juan, otras obras de José Zorrilla, la relevancia de sus coetáneos, la existencia o no del donjuanismo femenino y una visión crítica sobre lo que ha supuesto la conmemoración de este bicentenario.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Conoce la portada de 65 pies


Ya podemos desvelar cuál será la portada de 65 pies, mi nueva novela, obra del maravilloso equipo de Ink It. Espero que os guste tanto como la novela, que muy pronto estará disponible en las principales plataformas de descarga. Recordad que 65 pies, novela policíaca y de misterio ambientada en la Volvo Ocean Race, sólo estará disponible en formato electrónico. 

domingo, 17 de septiembre de 2017

65 pies

Como muchos habréis podido intuir por algunas de mis publicaciones en redes sociales, muy pronto verá la luz mi nueva novela, 65 pies, en la que cambio mi habitual temática histórica para adentrarme en el género policíaco de la mano de la Volvo Ocean Race, regata de vela alrededor del mundo en la que se desarrolla la trama.

"La etapa uno de la Volvo Ocean Race había comenzado bajo un cielo sucio, entre soleado y turbio, de octubre. Sesenta y tres hombres y doce mujeres tenían por delante seis mil quinientas millas en línea ortodrómica hasta Ciudad del Cabo, donde acabaría la primera etapa. Por desgracia, no todos llegarían vivos a Sudáfrica".

65 pies, eBook desarrollado en México por Ink It, estará disponible próximamente en todo el mundo a través de las principales plataformas de libro digital (Amazon, iBooks, Barnes & Noble, Play Books, Kobo, Tagus y Over Drive). 

¡No te la pierdas!